24 de enero de 2015

PERO, ¿ÉSTO QUÉ ES? #bebeagua

Ayer a la hora habitual el blog de Juan Revenga, El nutricionista de la General, alojado en la plataforma 20 minutos publicaba el post del día, hablando sobre la "nueva" pirámide alimentaria del SENC.

Fue un post muy bueno, en mi opinión. De hecho así lo comenté en twitter y facebook.

Os preguntaréis porqué hablo en pasado. Lo hago porque el post que podéis leer hoy en el blog de Juan no es el mismo que yo leí ayer. El post que yo leí era este. No hace falta que busquéis las diferencias, esto es lo que falta en el post publicado actualmente:



Cada cuál, que saque conclusiones. Hay cosas de las que no se puede hablar si no tienes dinero para abogados. Pero ¿sabéis lo que si se puede hacer? 
NO COMPRARLAS.

No apoyéis a los que sólo buscan su beneficio a costa de nuestra salud. No permitáis que nos cierren la boca. No les dejéis monopolizar la información que le llega al ciudadano. 

BEBED AGUA

Y Juan, un abrazo.


18 de enero de 2015

B12: COMO DETERMINAR UN DÉFICIT EN VEGETARIANOS (2ª parte)

Este post es la continuación de la primera parte que podéis leer aquí: B12: porqué el protocolo clásico no sirve para diagnosticar déficit de B12 en  vegetarianos

En ese primer artículo vimos porqué la medida habitual de diagnóstico que es pedir la determinación sérica de B12 (analítica de sangre) no es concluyente en vegetarianos cuando el resultado sale dentro de rango.

Ahora vamos a ver como se podría hacer una buena determinación, o al menos una determinación más ajustada:

En primer lugar, es necesario explicar que la B12 participa en dos reacciones enzimáticas:
la conversión del ácido metilmalónico en succinil coenzima-A que se va al ciclo de Krebs y la conversión de homocistéina en metionina.

Por tanto un déficit de B12 hará que el ácico metilmalónico se encuentre por encima de niveles normales, ya que no está siendo convertido en succinil Co-A. Y lo mismo sucederá con la homocísteína, que si no se está convirtiendo adecuadamente en metionina se acumulará y aparecerá elevada.

Pues parece que ya tenemos el problema resuelto ¿verdad? hacemos una determinación de cualquiera de estos dos parámetros, junto a la B12 sérica y la historia clínica y dietética del paciente, y ya estamos en condiciones de realizar un diagnóstico mucho más acertado. Y si, es verdad.

Pasa que, en primer lugar es raro que un médico haga una historia dietética completa de un paciente. Es muy probable que no tenga ni idea de si se suplementa o no, en que dosis, desde hace cuanto, si toma análogos regularmente, etc. De hecho incluso cabe la posibilidad de que no sepa que el paciente es vegetariano o vegano, ya que no pocos lo ocultan por miedo a juicios de valor sobre su decisión, que aunque es muy común que se produzca, recordemos que no es trabajo del profesional sanitario juzgar las decisiones de nadie a nivel ético/religioso/moral, si no ayudar a esa persona lo mejor que pueda/sepa respetando sus convicciones. De hecho creo que mi médica de cabecera actual no lo sabe, porque nunca me ha preguntado ni yo he considerado en ninguna de las contadas veces que nos hemos visto, que fuera relevante.

Y en segundo lugar, es muy difícil conseguir una determinación de ácido metilmalónico en la Seguridad Social, especialmente siendo una persona aparentemente sana y sin alteraciones analíticas que lo justifiquen. De hecho yo solo sé de un individuo con este perfil que lo haya conseguido, y fue mediante especialista, no médico de cabecera.

Bueno, pero nos queda la homocisteína ¿no? si, aunque no es un parámetro tan fiable como el ácido metilmalónico porque la elevación de la homocisteína puede tener más causas que un déficit de B12. 

Por ejemplo puede ser causada por un déficit de B6, de B9, por alteraciones genéticas, por consumo de algunos medicamentos, por problemas metabólicos, hipotiroidismo, etc... El ácido metilmálonico puede estar elevado también a causa de una insuficiencia renal, pero evidentemente eso no se pasaría por alto fácilmente.

A pesar de todo, la determinación de homocisteína, es un parámetro más fácil de obtener y es más probable que el médico de cabecera nos lo incluya en una analítica de rutina si se lo pedimos. En ese caso, si nos encontramos con una homocisteína elevada, en una persona vegetariana que no se suplementa o que toma análogos habitualmente y que no tenemos constancia de otra patología, la primera base a cubrir sería un déficit de B12, aunque sería un diagnóstico por descarte y por probabilidad. Y como la suplementación con cianocobalamina es segura (ya hablaré más del tema en el siguiente post) en principio darle una tanda de suplementación de remonte para luego seguir con dosis preventiva de mantenimiento, no supondría ningún perjuicio al paciente en caso de que el diagnóstico estuviera mal.

En nuestro país, en los estudios relacionados con la salud humana, la dieta vegetariana o se estudia por encima en dos patadas o no se estudia. Es un tema en el que de momento es necesario que los profesionales se busquen las castañas, y por suerte tengo que decir en defensa de mi gremio que muchos lo hacen, o son lo suficientemente profesionales para informarse adecuadamente o derivar al paciente si no las tienen todas consigo.


Ahora, de toda esta odisea que os vengo contando en esos dos posts, sacaría una conclusión bastante básica: si eres vegetariano, supleméntate. Aún así puedes tener un déficit, igual que cualquier omnívoro: por cualquier problema que cause malabsorción (aunque de esto pudiera protegerte la megadosis semanal, ya hablaremos de ello), por consumir habitualmente determinados medicamentos (ejemplo clásico el Omeprazol), por ser mayor de 50 años o por cualquiera de las otras razones por las que la población general lo tiene. Pasa que en ese caso se te diagnosticará igual de bien que a población general. Para lo que no está preparada la inmensa mayoría de la profesión sanitaria es para diagnosticar un déficit en persona sana con aporte dietético nulo o muy bajo, y que además cabe la posibilidad de que tome análogos. 

La dieta vegetariana no es lo suficientemente común, ni se la tiene en cuenta en este país en protocolos dietéticos ni de casi ningún tipo, por lo que estamos fuera del cuadro. No salimos en la foto.

Aquí está la tercera parte de esta serie de posts: B12, absorción tipos, y dosis de suplementación

Os recomiendo también este post de Boticaria Garcia sobre la interacción del Omeprazol con la B12 en el que también explica muy bien varias cosas sobre esta vitamina y las precauciones a tomar por parte de las personas que toman de manera habitual el conocido protector de estómago.

Como siempre, los que sabéis mucho de esto, decidme si algo esta mal para que pueda corregirlo y aprenderlo. Esto va por ti Lucia Redondo, por mi compañera del grupo de nutrición de la UVE Maria Blanquer y por alguno más que ya sabrá él.

5 de enero de 2015

DEMASIADO DELGADO, COMER PARA GANAR PESO

Sobre este tema me han llegado varias consultas al buzón de DQC y llevaba tiempo queriendo dedicarle un post, pero por una cosa o por otra siempre lo iba posponiendo.

Las personas que tienen dificultad para ganar peso no suelen ser casos fáciles, y aunque momentáneamente aumenten de peso, suelen volver a perderlo con facilidad.

En primer lugar sería importante ver si realmente se necesita ganar peso. Puede que según los rangos de medida habituales como el IMC nuestro peso se clasifique como "peso insuficiente", pero ya comentamos en otras ocasiones que se trata de una medida muy generalista, que tiene en cuenta pocas variables y que se queda muy corta a la hora de hacer una valoración individual. 

Y que no todo el mundo entra en los rangos de lo que se considera normal o saludable. Hay personas que a pesar de estar sanas siempre tienen determinados valores alterados en las analíticas porque simplemente sus valores fisiológicos se salen de la media. También sucede con el peso corporal, como explicó en este artículo Julio Basulto.

De esta manera, si una persona se encuentra bien, no tiene alteraciones analíticas y siempre ha tenido un peso similar, puede que no haya motivo para darle más vueltas al tema.




CUANDO PREOCUPARSE

  • Cuando la pérdida de peso haya sido brusca y sin un motivo aparente
  • Cuando se deba a una pérdida repentina de apetito o a molestias gástricas o intestinales
  • Cuando se deba a un aumento de la actividad física 
  • Cuando sospechemos que puede ser fruto de un TCA
  • Cuando además de tener un peso bajo nos encontremos mal, cansados, sin fuerza...

En cualquiera de estos casos lo aconsejable es consultar con un profesional. Si la pérdida de peso sucede sin que hayamos hecho cambios de estilo de vida, o por falta de apetito es aconsejable visitar al médico para asegurarse de que no haya un trastorno físico que la esté causando, y en caso de que si lo haya, ponerle remedio. 

Si es por un aumento de la actividad física, una visita a un dietista o un dietista-nutricionista os puede ayudar a adaptar la ingesta a los nuevos requerimientos.

Si tenemos sospecha de TCA, el médico de cabecera podrá ayudar derivando a unidades especializadas en ese tipo de trastornos.

QUÉ HACER

En primer lugar apuntar que en todo momento me estoy refiriendo solo a personas sanas, ya que si el bajo peso va asociado a alguna patología, evidentemente las medidas a tomar no serían las mismas. 

Lo más importante que debe quedar claro en este tema: ganar peso a costa de comida basura o dulces no vale la pena, para eso es mejor no ganarlo. Creer que porque una persona es delgada, el hecho de que lleve una alimentación insana no le hace mella o tiene carta blanca para consumir todo tipo de porquerías, es un error habitual. 

El consumo de comida poco saludable no sólo repercute en el peso, tiene implicaciones serias en nuestra salud a todos los niveles.

En el caso de querer aumentar el valor nutricional y calórico de la dieta, además de llevar una pauta de alimentación saludable, podemos:

  • Aumentar el consumo de grasas saludables: una cucharada extra de aceite de oliva, aguacate en el bocadillo, semillas y frutos secos en las ensaladas o sobre la comida, una cucharada de tahina o crema de frutos secos en purés, sopas o salsas...
  • Realizar pequeños tentempiés a lo largo del día intentando recurrir a alimentos de alta densidad nutricional (que aporten una buena cantidad de nutrientes, no solo calorías vacías). Buenas ideas son: frutos secos, fruta desecada, fruta fresca, yogures naturales sin azucarar (de leche o vegetales), bocadillos pequeños de pan integral con aguacate o tahina o tomate y aceite...
  • Los batidos pueden ser una buena opción, ya que es fácil enriquecerlos con cremas de frutos secos, lácteos no azucarados o productos vegetales que los imitan, fruta, avena, semillas, cacao... y pueden ser más cómodos de tomar para algunas personas.
  • No forzarse a comer si realmente no apetece nada. Pero cuando tengamos hambre, recurrir a alimentos adecuados, no a galletas, dulces y comida basura.

Es habitual sobre todo en niños que se recura a suplementos tipo Pediasure o similares si se considera que el niño está muy delgado o que come poco. Lo que pienso de este tipo de suplementos ya lo dijo aquí Midietacojea. 

También me parece importante señalar otro error común en personas que suelen tener un peso clasificado como bajo o tendencia a perder peso fácilmente: es habitual que se nieguen a hacer actividad física o que se les recomiende no hacerla con el argumento de que si la hacen van a consumir más energía y a perder aún más peso, o que aumentará su gasto en reposo empeorando aún más su "problema". 

Aunque ambas cosas son ciertas (lo de consumir más energía y lo de aumentar el gasto en reposo), el consejo no es bueno. En primer lugar porque la actividad física tiene muchos más beneficios que el ayudar a perder/mantener el peso, estamos cayendo en el mismo error que con la comida poco saludable. Y en segundo lugar porque es habitual que personas con bajo peso tengan también una masa muscular pobre y aumentarla va a repercutir de manera positiva tanto en la báscula como en su salud.

4 de diciembre de 2014

COCINA SOLAR ¿SABES QUÉ ES?, de Alberto Garcia

Hoy tengo nuevo invitado, además con un tema del que estoy segura que muchos no habréis oído hablar en la vida. No os sintáis mal, yo tampoco sabría nada de cocinas solares si no fuera por él. 

Muchas gracias Alberto por pasarte por aquí a contarnos :-)

Horno solar casero

La cocina solar es una tecnología que nos permite cocinar sólo con la luz del sol. Pero tranquilos, no se lleven las manos a la cabeza todavía. El día que está nublado no hace falta comer crudo, ni te verás obligado a cenar siempre ensaladas. La cocina solar es un complemento ideal para nuestros hogares, que nos permitirá cocinar cualquiera de los numerosos días de sol que tenemos al año en casi toda España. No conozco a nadie que se haya desprendido de su querida vitrocerámica por haberse hecho con un horno solar. Y es que no hace falta. Por supuesto, este tipo de cocina no consume ningún tipo de electricidad o gas, no contamina, y es totalmente ecológica y sostenible.

Existen varios tipos de cocinas solares, con diferentes principios de funcionamiento. Los hornos solares, o cocinas solares de acumulación, que funcionan gracias al efecto invernadero creado por un cristal sobre una caja térmicamente aislada. Las cocinas parabólicas, o de concentración, que funcionan de manera similar a una lupa de grandes dimensiones, concentrando la luz gracias a su geometría. Y cocinas solares plegables, de panel, que tienen algo de concentración, y permiten aprovechar la acumulación creando el efecto invernadero si además usamos una bolsa de horno. Aunque últimamente se está empezando a ver también un nuevo tipo de cocina solar hecha con tubos de vacío. Tecnología punta, oiga.

En una cocina solar se puede preparar cualquier plato, salvo frituras. Aunque en una cocina de concentración sí podremos freír. Los platos estrella en un horno solar son los guisos y los asados, aunque podemos hacer desde repostería hasta un arroz o unos macarrones. Algunas recetas que se pueden llegar a hacer las podéis ver aquí y aquí. Hay varios blogs con más recetas solares, aunque lo mejor es ir probando; si un negado para la cocina como yo le ha cogido el truco, cualquiera puede.



Los tiempos de cocinado varían en función de las condiciones atmosféricas, del tipo de cocina empleada y de su potencia. En general, en una cocina de tipo panel el tiempo está entorno a 3 o 4 veces el tiempo convencional. En un horno solar casero entre 2 y 3 veces, y en modelos comerciales algo menos. Las cocinas más rápidas son las parabólicas, que tardan prácticamente lo mismo que en una cocina eléctrica o de gas. Es interesante señalar que, a pesar de los tiempos mayores, es un método de cocina desatendida que no requiere de nuestra atención ni presencia. Únicamente tendremos que introducir los ingredientes, y olvidarnos de ella hasta que nuestra comida esté lista para servir.

Una de las mayores ventajas de la cocina solar es que te puedes construir una tú mismo, con una mínima maña y habilidad. Si quieres ver algunas guías de construcción, entra aquí. Mi recomendación es comenzar con un horno de acumulación, por facilidad de utilización y construcción. Además en internet encontrarás docenas de vídeos, tutoriales, documentación y fotos para inspirarte. Aunque si lo tuyo no es el bricolaje y las manualidades, también puedes comprar una, de entre cierta variedad comercial.

¡Ah! Y muy importante, recuerda usar en la medida de lo posible un recipiente negro para cocinar. ¿Imaginas por qué debe ser negra la olla que uses?

Sobre el aspecto nutricional, se pueden aplicar los mismos principios que con cualquier cocina lenta a baja temperatura (salvo con las parabólicas). Aunque podemos tener la precaución de utilizar tapas negras para cocinar, de manera que no perdamos los nutrientes fotosensibles. En cualquier caso, ¡seguro que este tema lo puede explicar Lucía mucho mejor que yo!

En definitiva, es una alternativa ecológica, divertida, sana, económica y entretenida para cocinar. Y si pensamos en zonas de países empobrecidos, lugares sin acceso a la energía o personas con problemas para pagarla, es mucho más que eso.