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17 de junio de 2010

ES QUE NO SÉ COCINAR

Siempre me he preguntado por qué no se enseña a comer en el colegio.

La mayor parte de las personas no necesita jamás en su vida saber hacer una raíz cuadrada o enumerar los ríos que desembocan en el Mediterráneo, sin embargo no conozco a nadie que puede pasar sin comer varias veces al día.

En los últimos años las patologías que tienen que ver con conductas alimentarias inadecuadas inundan los hospitales del primer mundo, la obesidad empieza a ser una epidemia (en Baleares hoy, uno de cada cuatro niños tiene sobrepeso), la comida basura está al alcance de la mano en todas partes y a unos precios muy competitivos, los precocinados reinan en muchas casas sustituyendo a la olla en el fuego.

La gente cada vez come más y cocina menos.

Al mismo tiempo, vivimos en mitad de un bombardeo constante de cuerpos perfectos sin un gramo de grasa, anuncios de dietas milagro, pastillas mágicas, tallas 34 y yogures que bajan el colesterol. Es una gran contradicción.

Pero hay más: las vitaminas vienen en los paquetes de Kellog's (es que los tomates no llevan etiquetas, ni van en una caja de colores sobre la que se pueda escribir), el W3 en la leche , a los cereales les quitamos el salvado y el germen para echar fibra a los  zumos y comprar botes de germen de trigo.
Nos hartamos de bollería industrial rellena de grasas trans y luego nos venden mantequilla light (la he visto, lo juro) y mayonesa baja en kcal.
La coca-cola, la fanta y el sprite se venden como si la gente llenara piscinas con ellos, son líquidos altamente azucarados pero no pasa nada, porque Font Vella nos ayuda a eliminar lo que nuestro cuerpo no necesita... ¡Y parecía agua!

Por eso soy una firme defensora de la educación alimentaria desde la infancia, porque en el mundo que nos ha tocado, no saber elegir la comida es un pasaje en primera a la obesidad, la diabetes, el cáncer, la osteoporosis... e incluso a la agresividad y la depresión.
Y por educación alimentaria me refiero a saber elegir los alimentos, saber prepararlos, saber alternarlos y sobretodo disfrutar de todo ello.

Cocinar debe ser una actividad agradable y no es necesario pasar horas en la cocina. 
La mayoría de platos se preparan en menos de 20 minutos. 

Tenemos microondas, turmix, lavavajillas, ¡e incluso algunos afortunados tienen thermomix! un millón de recetas en internet y el teléfono de la abuela para preguntarle como hace ella las lentejas. 

No hay excusas para meter una lasaña de bote en el horno ni para pedir una pizza de plástico o comprarse una hamburguesa de camino a casa. También deberían enseñar a cocinar en la escuela, es algo básico para sobrevivir, y lamentablemente, no es una exageración.

4 comentarios :

  1. Post antiguo que acabo de ver por casualidad y con el que no puedo estar más de acuerdo :) 2 años después y desgraciadamente, sigue vigente.

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  2. Muchas gracias Ra por adentrarte a leer hasta aquí. Y si, lamentablemente no ha perdido nada de vigencia. Es triste.

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  3. Un placer. Me está gustando muchísimo el blog. Lo añado a favoritos y voy a buscarte en twitter....

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  4. Me alegro Ra! Sé bienvenida por aquí!

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