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12 de junio de 2010

SOSTENIBILIDAD DEL CONSUMO ACTUAL DE CARNE

El pasado dos de junio, la ONU publicó un informe sobre la urgencia de promover una dieta libre de carne y lácteos La noticia se puede leer en el periódico británico The Guardian , curiosamente no he encontrado ningún enlace a un periódico español que se hiciera eco de la misma.

El motivo de dicha recomendación es que el impacto medioambiental que supone el sistema actual de producción ganadera es insostenible.

Esta afirmación no es nada nuevo para los que leemos habitualmente sobre el tema, pero claro, cuando el informe lo firma la Organización de Naciones Unidas es más difícil soltar una risilla sarcástica al oír que la ganadería contamina más que los medios de transporte, que es la reacción que se suele obtener de quien nunca se ha planteado el tema.
Ya en 2006, el informe de la FAO  "Livestock Long Shadow" señalaba que la ganadería genera más CO2 que toda la industria del transporte y que además contamina los depósitos de agua subterránea a causa de los vertidos tóxicos que provocan las toneladas de deshechos que produce.

A día de hoy es más ecológico bajar el consumo de carne que separar los residuos para reciclar, ahorrar agua y tener un coche eléctrico todo junto. Sé que a mucha gente le parece una locura, pero no echar chorizo a los garbanzos es un gesto por el medio ambiente.

Y no solo eso, además es un gesto solidario:
Cientos de millones de personas en todo el mundo pasan hambre todos los días porque gran parte de la tierra arable se utiliza para cultivar cereales para piensos, para animales, en vez de cultivar cereales alimentarios para las personas. Y las vacas, los cerdos, los pollos y demás ganado alimentado con estos piensos son consumidos por los más ricos del planeta, mientras que los pobres se mueren de hambre. En el último medio siglo, nuestra sociedad global ha erigido una escala de proteínas mundial artificial, en la que el vacuno y otros animales alimentados a base de cereales se sitúan en el peldaño superior. Hoy en día, las poblaciones ricas, principalmente en Europa, Norteamérica y Japón, están encaramadas en lo más alto de esa cadena alimentaria, y devoran la riqueza del planeta.  
Jeremy Rifkin en la Cumbre Mundial sobre Alimentación, Roma 2002
Resulta que producir proteínas de origen animal es mucho más costoso que producirlas de origen vegetal: para que un ternero destetado gane un kg de peso se necesitan más de 8 kg de grano, además hay que tener en cuenta que del kg ganado por el ternero no todo es carne comestible, hay piel, pelo, huesos.... así que para conseguir un kg de carne propiamente dicha se necesitan en realidad alrededor de 16 kg de grano.

Para obtener todo ese grano se hacen necesarias grandes extensiones de terreno cultivable. Un país como EEUU, a pesar de su extensión y su baja densidad de población en muchas zonas, no tiene terreno cultivable suficiente para producir comida con que alimentar a su ganado, ahora imaginaos lo que sucede con países más pequeños y más densamente poblados como es el caso de Europa. Esto se traduce en deforestación de zonas boscosas para conseguir más tierra cultivable, y el uso de terrenos en otros países.

El cultivo de cereales para alimentar el ganado es uno de los principales motivos de desforestación del Amazonas.

Actualmente hay millones de hectáreas de tierra en el tercer mundo que sólo se utilizan para producir piensos destinados al ganado europeo, mientras la población de esos países muere literalmente de hambre.

El 80% de las personas desnutridas del mundo viven en países con excedentes alimentarios, la mayoría en forma de piensos para animales que, a su vez, sólo serán consumidos por los países desarrollados. Un informe de la FAO de 1984 señalaba como en ese año en Etiopía estaban muriendo DIARIAMENTE más de mil personas por falta de alimento mientras que la tierra de ese país se utilizaba para cultivar alimento para el ganado estadounidense en lugar de para alimentar a su población.

Esta situación no ha hecho más que agravarse.

Tres cuartos de lo mismo sucede con el agua: el ganado usa enormes cantidades de agua potable, un bien cada vez más escaso. El ganado bebe agua potable mientras miles de personas mueren por no tener acceso a ella.

Según datos de la OMS,  un acre de cereales destinados a consumo humano produce cinco veces más proteínas que un acre destinado a cultivos para la producción de carne, cantidad que aumenta hasta diez veces en el caso de las legumbres (alubias, guisantes, lentejas) y hasta quince veces con las verduras de hoja. 

Es evidente que la solución del hambre en el mundo pasa por reducir las cabezas de ganado, lo que implica bajar el consumo de carne a límites saludables, que esa es otra, el consumo desmesurado actual es fuente de numerosas enfermedades, con lo que reducir el consumo de carne para aumentar el de cereales, verduras y legumbres repercutiría positivamente en la salud de los países desarrollados

Además, ajustar el consumo de carne disminuye el efecto invernadero, la deforestación, la contaminación de acuíferos y la injusticia del reparto de alimentos en el mundo actual.

¿Puede alguien darme un solo motivo para comer carne más de dos veces a la semana?

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