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16 de julio de 2010

ALIMENTACIÓN EN VERANO

Hace ya un par de semanas que estamos en verano-verano, de día el calor es agobiante en la calle y por las noches la cosa no mejora mucho para los que no tenemos aire acondicionado.
Este tipo de condición climatológica suele modificar nuestros hábitos alimenticios: no apetecen comidas pesadas, ni platos calientes, ni ponerse delante de los fogones.
Mucha gente pierde el apetito en esta época y puede que se tienda a desequilibrar la dieta.

Hay algunos factores a tener en cuenta cuando las temperaturas son altas, el principal, la hidratación.

Agua: en verano sudamos más, y esa pérdida de líquido hay que reponerla. Lo ideal es hacerlo con agua y prescindir de refrescos azucarados. En el caso de grupos que sufren  más riesgo de deshidratación (niños y ancianos) es muy importante procurar que beban regularmente, aunque no tengan sed.
En este sentido también son recomendables las comidas ricas en agua como los gazpachos u otras sopas frías, las frutas de verano (sandía, melón, ciruelas), los zumos o batidos, los granizados y polos caseros...
Para variar respecto al gazpacho tradicional, probad a sustituir la mitad de los tomates por frutas como fresa o sandía, da un resultado buenísimo.

¿Qué comer?: es la época por excelencia de las ensaladas, un plato de vegetales crudos es refrescante, hidratante y nos aporta fibra, vitaminas, minerales y antioxidantes. Pero no hay que descuidar otros alimentos, por ejemplo las legumbres no suelen consumirse en verano porque se las asocia a platos calientes de cuchara. En realidad pueden añadirse a cualquier ensalada y hay platos fríos de legumbres muy adecuados a esta época como es el "empedrat" (alubias blancas con bacalao y hortalizas en la receta tradicional, o sin bacalao en la versión vegetariana), el humus, la típica ensalada caribeña de frijoles con  maíz, aguacate y cebolla, etc.
Tampoco hay que descuidar el aporte adecuado de grasas saludables: usar aceite de oliva crudo para aliñar los platos,  añadir frutos secos y semillas a las ensaladas,  y el pescado azul para aquellos que lo coman, son las mejores maneras de mantener un aporte lipídico adecuado. Mucho mejor que abusar de mayonesas u otras salsas industriales en las ensaladas, como suele ser habitual.
Y por supuesto, el aporte de HC complejos debe mantenerse en esta época, cualquiera de los platos fríos admiten arroz integral, pasta, patata, quinoa, mijo...
Si no nos apetece tomar una comida contundente porque el calor nos quita el apetito, tomaremos pequeños tentempies a lo largo del día de manera frecuente. Saltarse comidas sin más nunca es recomendable.

Experimentar y descubrir: es un error pensar que la cocina fría se limita solo a gazpacho y ensalada de tomate y lechuga, de hecho el verano es un momento excelente para experimentar con platos de la cocina crudivegana, cuyas posibilidades son realmente asombrosas, con preparaciones que nunca se nos hubiesen ocurrido. Recomiendo echar un ojo al blog de Carmen Lorenzo, que es una fuente de inspiración continua en el mundo de la comida cruda, sus recetas son variadas, apetitosas y muy bien explicadas, no dejéis de visitarlo porque os sorprenderá seguro.
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