>

15 de septiembre de 2010

NIÑOS, ¡A COMER!

Que los niños españoles están en general consumiendo menos fruta y verdura de la recomendada no es ningún secreto. Cada vez comen peor, y parece que los padres tiran la toalla... claro que, en un mundo lleno de hamburguesas, pizzas, natillas, cocacolas, bollycaos, patatas fritas con ketchup y pollo rebozado...  ¿quién quiere un plato de brócoli o una manzana? ¿cómo se consigue que un niño lleve una dieta sana en el mundo de hoy?
Dedicaremos más posts a este tema, pero para empezar vamos a revisar algunas pautas generales aplicables a la alimentación infantil :


PREDICAR CON EL EJEMPLO: al igual que sucede con otros comportamientos, los niños mimetizan aquello que hacen sus padres en cuestiones alimenticias, dicho de otro modo, si los padres no comen verduras, los niños no las van a comer, si papá unta todo lo que come en mayonesa, el niño no se va a comer las patatas"a pelo", si mamá cena con fanta de naranja, no le pidas que beba agua...
El contexto familiar condiciona sobremanera las preferencias alimenticias de los niños, un estudio realizado en 2008 exponía ante niños de 2 a 6 años una extensa muestra de alimentos y se les instaba a elegir aquellos que se querían llevar a casa (como si hicieran la compra), previamente se había entrevistado y encuestado a los padres sobre sus hábitos de compra. Los resultados fueron casi idénticos en las elecciones de alimentos en los niños y en sus respectivos progenitores (fuente: revista Archives of Pediatric and Adolescent Medicine: Like Parent, Like Child: Child Food and Beverage Choices During Role Playing, Sutherland LA y cols, noviembre 2008).

Otros muchos estudios ponen de manifiesto la importancia del ejemplo de los padres, no solo en la comida que les ofrecen, sino en el consumo general de alimentos que hace la familia de cara a los hábitos alimenticios posteriores de esos niños.
Las altas tasa de obesidad infantil que se están dando en los últimos años (de las que ya hablamos aquí), están íntimamente relacionadas con la mala educación alimentaria que se da en muchas familias.

ESO NO ME GUSTA (y ni siquiera lo ha probado): la negativa a probar alimentos nuevos aparece alrededor del año y medio-dos años. Incluso niños que se metían cualquier cosa en la boca empiezan a rechazar alimentos. Este comportamiento obedece en realidad al instinto de supervivencia, si no comen nada que no "conozcan" bien no corren el riesgo de comer algo tóxico o venenoso.
La solución más efectiva a este problema ha resultado ser la exposición repetida, es decir, dar muchas veces pequeñas porciones del alimento rechazado acaba por vencer la resistencia a ese alimento.
En cambio obligar a comer alimentos que se rechazan, refuerza el sentimiento negativo.
La manera de actuar sería primero incluir el sabor en la comida del niño de manera camuflada, por ejemplo si rechaza el brócoli dárselo en puré de manera que vaya asimilando el sabor , el siguiente paso es pretender que coma solo un bocadito del alimento rechazado, seguramente se mostrará más dispuesto a comer una sola florecita minúscula de brócoli que un plato entero...repetir esto varios día aumentando ligeramente el tamaño de la porción. Se calcula que se necesitan entre 10 y 15 exposiciones para aceptar el sabor, así que paciencia, sin prisa pero sin pausa.

ALIMENTOS PROHIBIDOS: restringir el acceso a ciertos alimentos hará aumentar el deseo de consumirlos, y aunque esto parece una obviedad, también hay estudios al respecto :) . Del mismo modo, no es recomendable usar este tipo de alimentos (generalmente dulces o alimentos altos en calorías y bajos en nutrientes) como premios ni restringirlos como castigo, eso hará aumentar más aún la ansiedad y remarcará las preferencias del niño.
El consejo principal es que este tipo de productos no se encuentren en casa ni formen parte de la alimentación habitual de la familia, que no existan como opción en el día a día.
Cuando se consuman de forma esporádica en ocasiones especiales, tampoco se les dará mayor importancia.
Por si quedan dudas, me refiero a cosas como fast-food, precocinados, dulces, bollería industrial, chucherias, refrescos azucarados...

MI NIÑO COME POCO: el apetito del niño suele ser un buen indicador de sus necesidades energéticas, muchos padres se alarman cuando alrededor del año su bebé empieza a comer mucho menos, a pesar de que esto es perfectamente normal y responde a criterios naturales: el bebé de 0 a 12 meses usa alrededor del 35% de la energía que ingiere en crecer, en ese tiempo más o menos triplica el peso con el que nació. Alrededor del año y hasta la pubertad, el crecimiento se ralentiza y necesita solo entre el 3 y el 5% de la energía consumida por el niño. Es pues razonable que al llegar a ese punto, las necesidades calóricas bajen, y con ellas disminuya el apetito.
Con la llegada de la pubertad, vuelven a aumentar las necesidades calóricas, se acerca el estirón y ¿no es de sobras conocida el hambre voraz de los adolescentes?
Como norma, es bueno que sea el propio niño el que decida la cantidad a comer según su apetito, en muy pocos casos, la falta de apetito es patológica si el niño está aparentemente sano, activo y feliz.
En el caso contrario, es decir niños con sobrepeso e incluso obesidad, también es de aplicación este consejo de auto-regulación, aunque debemos cuidar que tipo de alimentos ponemos en su plato (Barlow SE y cols.,Expert committee recommendations regarding the prevention, assessment, and treatment of child and adolescent overweight and obesity: summary report. Pediatrics. 2007 Dec;120 Suppl 4:S164-92 2007), varias prestigiosas asociaciones internacionales se adhieren a este consejo, entre ellas la ADA (Asociación americana de Dietistas) y la AEDN (Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas), así que no debe ser ninguna tontería...

En resumen:
  • Los padres y cuidadores deben seguir una dieta saludable, no se puede pedir a los niños que adopten pautas que los adultos de su alrededor no cumplen.
  • Exponer a los niños a diversidad de sabores, especialmente en el grupo de las frutas y verduras prevendrá posibles rechazos en el futuro.
  • No usar los alimentos como recompensa ni como castigo.
  • No obligar a comer más de lo que el apetito del niño acepte en ese momento, es importante que aprenda a guiarse por las señales de su propio cuerpo en cuanto a plenitud y apetito, que serán el mejor regulador de sus necesidades calóricas.
  • Ante el rechazo de alimentos, paciencia y pequeñas exposiciones repetidas es lo que mejor funciona.
Safe Creative #1009157338249

2 comentarios :

  1. Hola Lucia :)

    Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices.

    ¿Verdad que no es sano que una niña de casí tres años cene un exceso de proteinas animales, y además durante tdo el día estas proteinas de animal acompañen la comida, sea con macarrones con carne o un plato de paella con su polloy tal??
    (ejemplo cena: un huevo frito, media hamburguesa, media loncha de jamón, y c´mo se lo ha comido todo dos moneditas de chocolate, luego el biberón y a dormir,,otra cena con dos días de diferencia, una tortilla de un huevo,media hamburguesa,2 lonchas de queso, dos pequeñas chocolatinas y el biberón, variando los alimentos pero se repite cada noche, para más inri para merender un lacteo sea natillas o yogur azúcarado y zumo envasado)
    Verduras come pocas y fruta ídem, la madre dice que no la puede obligar, y que lo importante es que esté alimentada aunque en su dieta las frutas, verduras y pescado sea más bien poco, que por lo menos come bien de otros alimentos.. la niña está robusta, pero en absoluto obesa, pero ya he observado que come con ansia..

    Su madre es amiga mía de toda la vida, y no sé como decirle que para mí está sobrealimentando a su hija con proteinas animales, epro ni soy médica ni nutricionista, y es muy delicado meterte ahí, tampoco quiero herirla y quizás yo soy una exagerada,...

    un saludo!



    ResponderEliminar
  2. ah la niña 4 huevos se zampa a al semana, no todas las noches lo tiene, pero lo sustituyé proteina animal..tanta proteina animal la verdad es que me da escalofríos.

    ResponderEliminar