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3 de febrero de 2011

EDUCAR A LOS PADRES PARA PREVENIR LA OBESIDAD INFANTIL

En entradas anteriores comentábamos la cantidad de proyectos estatales, provinciales y locales que llevan a cabo las diferentes administraciones en el tema de la prevención de la obesidad infantil. Todas las iniciativas están dirigidas a los críos, y al final de aquel post yo me preguntaba qué quién iba a educar a los padres, que son al fin y al cabo los que toman las decisiones en lo que a los niños respecta, sobretodo cuando son pequeños.

Son los padres los que deciden qué se compra, cómo se cocina, qué se lleva de merienda al cole, qué se come en casa, cuantas horas se ve la tele... así que de nada sirve enseñar a los niños las bases de una dieta equilibrada si al llegar a casa hay pizza congelada para cenar y patatas fritas con ketchup. De nada sirve insistirles en el consumo de fruta si sus madres/padres se ofenden cuando desde la escuela se obliga a llevar fruta de merienda UNA vez a la semana, de nada sirve quitar la bollería de los bares de los colegios si al salir les compran una napolitana y una cocacola...

Se ve que alguien en el Departamento de Nutrición y Dietética de la Flinders University de  Australia pensó algo parecido, y lo ha demostrado con un estudio, que se ha publicado recientemente en la revista Pediatrics.

Es difícil ayudar a los niños que tienen exceso de peso a perderlo, pero evitar que vuelvan a aumentar de peso si lo han perdido es aún más difícil. Sin embargo, según un estudio australiano, los niños obesos cuyos padres tomaron clases sobre la importancia de comer saludablemente y hacer ejercicio perdieron peso y no volvieron a recuperarlo durante los dos años siguientes. Los investigadores aseguraron que el estudio muestra que dirigirse a los padres, en lugar de a los hijos, puede ayudar a evitar el aumento de peso de los niños entre cinco y nueve años.
"Consideramos que tiene sentido desde el punto de vista del desarrollo involucrar únicamente a los padres", aseguró Anthea Magarey, autora líder del estudio y asociada principal de investigación en nutrición y dietética de la Facultad de medicina de la Universidad de Fliders en Adelaida, Australia, en donde se realizó el estudio. "Le quita el estigma a los niños y apoya un método que involucre a la familia entera".
(...)
Los investigadores reclutaron principalmente a las madres de 169 niños moderadamente obesos o con sobrepeso de entre cinco y nueve años en un curso de seis meses de "estilo de vida saludable", en el que se enseñó a los padres acerca del tamaño de las porciones, a leer las etiquetas de datos nutricionales, a dar buen ejemplo a sus hijos y a establecer límites.
Al final de seis meses, el índice de masa corporal de los niños (una proporción entre la estatura y el peso) se redujo en promedio diez por ciento, lo mismo que la circunferencia de su cintura. Los investigadores hallaron que dieciocho meses más tarde, los niños no habían aumentado de peso nuevamente.
(...)
Luego de las sesiones de estilo de vida saludable, los padres dijeron que se sentían más cómodos negándose a las exigencias de sus hijos, estableciendo límites a los tipos de comidas que podían consumir, al tiempo que podían pasar viendo televisión o jugando videojuegos, y estableciendo consecuencias por romper las reglas.
Los padres evaluaron sus propios patrones dietéticos y establecieron sus propias metas de cambio, como limitar la televisión a no más de dos horas diarias, participar en actividades familiares más activas y hacer cambios pequeños en su dieta, cosas que pueden lograr mucho, por ejemplo comer más frutas y verduras, consumir productos lácteos bajos en grasa y tomar menos bebidas endulzadas con azúcar, como gaseosas.
¿Cuándo vamos a poner en práctica este sistema? ¿Porqué desde las administraciones nadie se da cuenta que para paliar la obesidad infantil, el foco de acción principal deben ser los padres, no los críos?


12 comentarios :

  1. ¡Hola! Felicidades por el artículo. Es cierto que los padres tienenla responsabilidad. A veces la comida y los niños, es una combinación difícil. Os dejo un artículo sobre el tema que si os interesa, os vendrá bien. ¡Un saludo!

    http://www.gallinablanca.es/vida-sana/articulos/obesidad-infantil.aspx?utm_source=bloggers&utm_medium=social_media

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  2. Gran artículo,cargado de razón. Como siempre, escrito con tu habitual estilo comedido y correctísimo.

    Yo diría más: si los niños comen porquerías es porque sus padres se las dan.

    Besos,
    Nik

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  3. Realmente el camino de frenar la obesidad infantil es educando a los padres, pero hay pocos padres que vayan a aceptar "ser educados", porque ya son adultos y es lo que han hecho toda la vida, y por lo tanto que es lo correcto, que ellos pasaron mucho hambre y no quieren que a los niños les falte de nada (es decir, comprarle al niño todas las gominolas que se le encaprichen), en fin... Ojalá se realizaran servicios aquí como el estudio de Australia, aunque no creo que abundara la participación, porque una dieta con pocas grasas y con muchos vegetales son para los conejos, y que no es una vida plena si uno no puede comer lo que le apetece ú.ù
    Lo que me parece increíble es lo de que los padres se indignaran por llevar fruta una vez a la semana! Para mí, lo ideal sería todos los días, pero para no cambiar los hábitos de la gente de manera brusca, me parece que una vez a la semana no supone mucho esfuerzo por parte del niño, no entiendo a razón de qué los padres se molestaran, si es una medida para mejorar la salud de sus niños (y si se establece como hábito, muchísimo mejor). A mí desde pequeña me daban muchísima fruta (a cambio de no comer verdura más que un día al mes o cada dos meses ú.ù) y ahora de adulta: prefiero comer fruta a bollería! No es por si una engorda más o menos, o por el tipo de grasas... es por el sabor, disfruto más comiendo fruta que guarradas, tienen sabores muy diferentes y "frescos", la bollería todo me sabe a lo mismo. Así que una educación desde niños es básica!
    Espero que poco a poco la sociedad entienda que un niño con buenos hábitos será un adulto sano (y a su vez, sus hijos también serán sanos y con buenos hábitos...). Cada día, cuando voy al hospital, intento meter esa idea en los pacientes, pero como voy con la chapita de estudiante, me hacen un caso entre cero y nulo -.- Seguiré intentándolo :P

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  4. Cuando estuve trabajando en el área de nutrición de un hospital de madrid, las nutricionistas teníamos contínuas quejas de los padres de los niños ingresados en pediatría. Pedían que se les cambiara el puré de verduras por macarrones con tomate, el pescado se les eliminara de la dieta y ejemplos de este tipo...yo me pregunto si sabrían esos padres la repercusión que tenía el hacer caso únicamente a lo que el niño le apetecía comer y no en lo que era más sano para ellos

    Nos queda mucho camino por recorrer, Lucía, no sólo en enseñar a los niños a comer sino también a los padres de los niños

    Un abrazo!!!
    http://pizcadevida.blogspot.com/

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    1. No tienes razón, "Una piza de vida". Léete "Mi niño no me come", del sensei Carlos González, y después me contestas.

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  5. Hola!
    La inconsciencia de los padres, siempre la acaban pagan los hijos, con enfermedades como la obesidad, que se ve y las demás que radican de esto, que no se ven, pero terminan haciendo apto de presencia en sus vidas.
    Los niños tienen que comer de "todo" para estar bien alimentados.
    Un saludito

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  6. Hola Olivia, bienvenida. Gracias por el artículo!

    Gracias Nik :) , es obvio que los padres se las dan, muchos de ellos no creen que haya ningún problema en que el niño se coma una palmera de chocolate de más de un palmo a diario ¡no es para tanto!, además de colacao, magdalenas, azúcar, cocacola, fritos...todo eso CADA DÍA.

    Hola Haibara, en realidad los que a día de hoy están criando niños pequeños en España no se corresponden en general con una generación que haya pasado hambre ni miseria en absoluto. Son en su mayoría personas nacidas en los años 70 o principios de los 80, así que no creo que las malas costumbres que se transmiten tengan esa causa. Más bien creo que hay una terrible desinformación que ha sido llenada convenientemente por slogans publicitarios (no deja de sorprenderme que la misma gente que jamás cocina porque "no tiene tiempo" sean los mismos que se tragan más de tres horas diarias de tv...).
    Y si, claro que es muy difícil cambiar los hábitos y reeducar a adultos, sobretodo sino están por la labor o creen que lo están haciendo perfecto... Es toy de acuerdo contigo en que ese es el principal handicap de la situación. Y tampoco se me ocurre muy bien como solventarlo.
    Vas a ser una médico excelente! :)

    Pizca, te entiendo perfectamente. He atendido a madres con el crío ingresado con gastroenteritis aguda y deshidratación que exigían nuggets para la cena de sus hijos y "amenazaban" con ir a buscárselos al MacDonalds si no se los traíamos... y como esa, montones.

    Mijú, es exactamente así como dices. Un beso.

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  7. Toda la razón del mundo. Yo alucino con la falta de sentido común de los padres. No soy un modelo ni nada parecido, pero es que las cosas no se improvisan. Alucino con los comentarios de las mamás compañeras de mi hija a propósito del día de fruta para la merienda del cole, alucino con las meriendas que veo que toman esas niñas, y con el volumen que empiezan a tener, ya con 6 añitos. Porque una cosa es que al niño no le guste absolutamente todo, que es normal, y otra que decida él qué se come.
    Pero es que no entiendo nada. Ahora recuerdo un montón de embarazadas de mi curso de preparación al parto que hacían dieta para tener niños de bajo peso y tener un parto más fácil.
    Si empezamos así, se puede imaginar lo demás.
    Para mí es sentido común y responsabilidad. Pero supongo que ambas cosas serán tachadas de reaccionarias.
    Bueno, siento alargarme tanto, pero es que este es un tema que me toca la fibra.
    Un beso, y sigue así. Me encantan tus posts.

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  8. Je, je, Tengo un Horno, veo que tu también has "sufrido" por el agravio que ha supuesto para algunos padres tener que llevar fruta al cole (Tengo un Horno y yo vivimos en la misma isla). Es alucinante que a muchos padres les parezca una idea descabellada, y lo que es peor, que hasta que lo pidieron desde los coles ¡¡ni siquiera se les había pasado por la cabeza la posibilidad!!
    Lo de las embarazadas me ha dejado flipando.
    Y por supuesto que es sentido común y responsabilidad, pero lo alarmante es que muchos de los padres que les dan una alimentación totalmente errónea a sus hijos están convencidos de que lo hacen de maravilla! que merendar bollería les da más "alimento" y "energía", que un bocata de pa amb oli es para "mayores", que darles todo rebozado es mejor y que si comen patatas fritas, ya es suficiente verdura. Hay padres que cuentan como ración de fruta darle al crío un yogur de fresa!! y los que creen que la ensalada "no es buena para los niños" ¿¿¿???.
    Gracias por tus palabras, a mi me encantan tus comentarios, así que alárgate lo que quieras!!

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  9. gracias ,Que dificil es llegar a un pais donde la cultura del bien comer ,no la conocen,pero me ayuda leer estos articulos para darme cuenta,que hay personas con sentido comun y que se dan cuenta de la importancia de tener una buena salud,que la salud empieza por una buena alimentacion,,gracias a ello ,y al deporte he conseguido tener mi peso de toda la vida.Y a mis hijos les encanta el deporte y que saben que comer un bocadillo y una fruta es bueno para su salud,desde muy pequenos los acostumbre a su bocadillo y su fruta y de vez muy ENCUANDOS ,algun dulcecito,,son ellos los que me ayudan a hacer las tartas en casa,evito todo lo industrial,,,en fin que con esto de la industrializacion,mucha variedad ,pero peor para el consumidor,,,gracias por los articulos ,me encanta esta pagina
    Ana asensio Thomas

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  10. Hola, yo estoy preocupada por intentar reducir en todo lo posible la alimentación no saludable en casa: bolleria industrial, precocinados, chuches, etc, y ahora incluso casera después de leerte Lucia, 'mi hija de 5 años ha probado todas esas cosas, sin ser exagerado y desde hace tiempo, ahora hemos acordado tomar 1 cosa 1 día a la semana ( no por premio de nada) sino que solo se puede tomar 1 vez a la semana, que acaba siendo más de 1 cosa, pero ella se va concienciándo y lo vamos reduciendo, he leído algún consejo de no tenerlo en casa y cuando haya en algún sitio no darle la mayor importancia ,pero ¿que pasa cuando lo han probado y están rodeado de ello sin ser en casa: las meriendas de los amigos al salir del cole que te ofrecen, los abuelos, etc? Cómo actuar?

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