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2 de julio de 2014

NUTRICIÓN, PÉRDIDA DE PESO ¿Y QUÉ MAS?, por Mirella Vegas

¿Alguna vez has comido por aburrimiento? ¿Y porque te sentías solo? ¿Y por desamor? ¿Y quizá porque tenías algún examen o reunión importante a la vista? ¿Y porque no te atreves a decirle a ese alguien lo que sientes? ¿Quizá porque te sentías culpable de no ser capaz de llevar a cabo algo que te habías propuesto (incluso la propia dieta)? ¿Y por cubrir una situación incómoda? ¿Comes con ansiedad generalmente? ¿A veces? ¿Tienes atracones? ¿Pierdes el control de lo que comes?

Si has contestado que sí a alguna de estas preguntas entonces estarás de acuerdo conmigo en que en la alimentación no entra en juego únicamente lo que comemos, sino que, entre otras muchas cosas pero especialmente las EMOCIONES tienen un papel fundamental.

Entonces...¿Por qué cuando queremos bajar de peso sólo atendemos a los alimentos? Y en los mejores casos, al ejercicio físico.

Aún queda un trabajo por hacer para concienciar y sensibilizar a las personas (profesionales y no) a tener en cuenta que en muchas ocasiones el “fracaso” de una BUENA dieta (las dietas milagro y demás es un fracaso asegurado por sí mismo) no responde a la ineficacia de las pautas, sino a falta de seguimiento o compromiso y falta de habilidades y recursos para manejar todas las variables psicológicas que se ponen en juego.

Hay más factores psicológicos y de aprendizaje que intervienen en los hábitos alimenticios que tenemos. Este post sólo tiene como objetivo hacer reflexionar a las personas sobre aspectos que no suelen tenerse en cuenta y que pueden marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso, entre la satisfacción y el hastío. De ahí la importancia, en muchas ocasiones, de llevar a cabo un trabajo con diferentes profesionales.

EMOCIONES

Vale, bien, pero ¿qué pasa con esto de las emociones? ¿En qué me influyen? ¿Cómo puedo dejar de tenerlas o controlarlas?

Dos noticias. La mala es que no van a desaparecer; nos han sido útiles a lo largo de nuestra ya larga historia como humanos y nos siguen haciendo falta. La buena es que podemos aprender a manejarlas; aprender a vivir junto con mis emociones. Lo fundamental es que esas emociones no interfieran ni impidan realizar ninguna meta que nos hayamos propuesto. Están ahí, pero no nos paran.

Yo puedo sentir ansiedad, tristeza, soledad, culpa o vergüenza y AÚN ASÍ tener el control de lo que como, en qué cantidad lo como, de qué modo lo como. ¿Complicado? Puede ser, pero es otro aprendizaje más que podemos hacer, como tantos otros. No es insalvable.


¿QUÉ SUCEDE CUANDO NO TENGO LA SENSACIÓN DE CONTROL?

Es relativamente habitual, cuando uno quiere adelgazar o controlar el peso, sentirse culpable porque no somos capaces de seguir el camino recto hacia nuestro objetivo. Comemos cuando sabemos que no deberíamos, o alimentos que no deberíamos, o cantidades, o … Culpable, culpable, culpable... Eso es todo lo que nos dicen nuestros pensamientos si no conseguimos lo que nos hemos propuesto.

Entonces es cuando llegan las explicaciones posteriores “no soy capaz de hacerlo”, “no valgo”, “no tengo fuerza de voluntad”, “nunca lo voy a conseguir” o incluso “soy una persona horrible porque no puedo llevar a cabo algo que quiero”.

Lo siguiente que hacemos es llevar a cabo conductas que vayan en la línea de esos pensamientos: abandonamos la dieta, nos damos permiso para darnos atracones, dejamos de subir las escaleras a pie,…. Asumimos, en definitiva, que no nos vamos a sentir bien con nuestro cuerpo nunca porque no “valemos” para hacer dieta.

Y así ya tenemos justificado que, efectivamente, no somos capaces de controlarlo y no tenemos “fuerza de voluntad” y dejamos de HACER todo aquello que nos acercaba al objetivo.

De este modo se cierra el círculo:

Me pongo a ello → me siento culpable por no hacerlo “bien” (porque no sé gestionar mis emociones) → dejo de hacer pequeños pasos → “no valgo para las dietas” → abandono la dieta y me siento frustrado y culpable.

Bendita culpa, la de perrerías que nos hace. ¿Por qué cada uno de nosotros ha conseguido en múltiples ocasiones objetivos que nos hemos propuesto y con el tema del peso parece casi como imposible? La clave principal está en que solemos adjudicar la responsabilidad de nuestros actos a motivos inamovibles: “soy así”, “no lo voy a conseguir”, “yo no puedo con esto”. O lo intentamos pero las emociones hacen de las suyas y nadie nos ha enseñado a saber qué hacer.

Nuevamente se pone de relevancia la importancia de cuidar los aspectos que no son exclusivamente nutricionales.

Lo ideal sería atribuir esa falta de éxito a que aún no hemos aprendido las estrategias adecuadas para manejar la comida y todo lo que lleva asociado, en cada caso particular (de ahí que tenga que ser un trabajo individualizado, como los temas de nutrición).

No hay fuerzas externas, no tenemos una incapacidad genética para no poder hacer cumplir nuestros objetivos con el tema de la comida. Es nuestra responsabilidad y ¡sólo depende de nosotros! Y de aprender cómo hacerlo.

En definitiva el objetivo es: aprender a controlar lo que comes, no que te controle la comida.

ENTONCES ¿QUÉ PUEDO HACER?

Es necesario que cada persona ponga en marcha recursos y estrategias adecuadas a sus circunstancias y a su forma de funcionar, no obstante, existen algunas pautas generales que pueden ser de utilidad tenerlas en cuenta:

  • Si tienes ansiedad y lo único que te apetece es ir a la nevera...PONTE A HACER UNA TAREA que sea incompatible con “lo que te pide el cuerpo”!.
  • Sal a la calle.
  • Haz una lista de beneficios de lo que vas a conseguir y cómo te vas a sentir cuando lo consigas (Si son muchos kilos los que quieres perder, haz esa lista pero referida a pequeños objetivos).
  • Recuérdate por qué no quieres ir a la nevera y comerte lo que haya.
  • Deja que pasen 5/10 minutos y si aún sigues teniendo ganas de ir a la nevera, hazlo.
  • Antes de abrir la nevera y arrasar, decide y elige qué vas a comer (da igual la cantidad y las calorías que estés eligiendo!). Saca sólo eso y disfrútalo.
  • Ponte objetivos pequeños que seas capaz de cumplir y según los vayas cumpliendo vete aumentándolos progresivamente, pero no te frustres desde el principio.
  • Date premios cada vez que consigas un pequeño paso! No es necesario que sean materiales si no quieres, también vale una ducha especial, una mascarilla, un paseo por donde más te gusta,...
  • Es fundamental que dediques tiempo a organizar las comidas, a cocinar, a comprar...
  • Aprende a detectar situaciones de riesgo que puedan hacer que vayas a la nevera inmediatamente, y ponles remedio antes de que pasen.
  • Y casi lo más importante de todo, si un día no lo puedes hacer, o no consigues lo que te habías propuesto, ¡no pasa nada!. Vuelve a tomar el control y ¡¡no abandones!! Vuelve a ponerte a ello.

¡Claro que puedes!

Si consideras que tu problema va más allá de unas pautas, y que no eres capaz de manejarlo, te animo a que acudas a un profesional de la psicología y te ayude a recuperar el control con respecto a la comida.

Gracias Lucía, mil gracias por compartir con nosotros un blog tan interesante, tantos conocimientos tan bien explicados y de forma tan práctica y sencilla. Especialmente millones de gracias por estar sensibilizada con el trabajo multidisciplinar y preocuparte por la gente que te lee. La labor que haces es importantísima y me siento honrada de poder aportar un pequeño valor más. Otro de tantos. Ambas sabemos que poder ayudar a las personas para que tengan mayores conocimientos sobre lo que les pasa y cómo solucionarlo es algo grande y muy reconfortante.

Y por supuesto ¡gracias a los lectores!


Las gracias a ti por dejarme publicar en Dime Qué Comes un post tan bueno como este y que hace tanta falta. Un placer, y esta es tu casa :-)


Mirella Vegas es Psicóloga Sanitaria (Universidad Autónoma de Madrid), Especialista en Terapia de Adultos (Grupo Luria) y cada día más interesada y formada en temas de #psiconutrición #coachingnutricional
La podéis seguir en twitter en @psicoObesidad.

13 comentarios :

  1. Me ha encantado, aplicable a muchos otros ámbitos de la vida, gracias a ambas.

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  2. Gracias¡¡ me alegro que os guste; es todo un placer ver que a la gente le puede ser de utilidad¡
    Desde luego que es útil para cualquier ámbito, somos humanos pero no nos educan correctamente en conocer de qué nos componemos (psicológicamente hablando)
    Un placer¡

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  3. Muy bueno, no buenisisimo!!, muchas gracias, parece que te has inspirado en mi por muchas de las cosas que he leído....tratare de hacerte caso.
    Gracias por compartir y saludos desde El Puerto de Santa Maria.

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  4. Me alegro que te guste Maricarmen! Es más, me hace muchísima ilusión que te pueda ayudarl!!!
    Y disfruta de tu maravillosa tierra. Un saludo!

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  5. La comida no engorda, somos nosotros los que lo hacemos, por eso me parecen tan útiles las pautas que propones! Ojalá los profesionales que se dedican a los problemas alimentarios, estuvieran la mitad de informados que tu! Enhorabuena por el artículo, y por ayudarnos tanto com este tema a los que estamos perdidos. Besos, Mery

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  6. Es un tema complicado, desde luego. Parece que no tiene tanta importancia de primeras, pero si no atendemos a nuestras emociones y a todas las conductas aprendidas relacionadas con la nutrición, posiblemente nos frustremos más que avancemos ¡y ese no es nuestro objetivo!
    Gracias Mery!! Esperemos que otras personas puedan descubrir la importancia de lo que mencionas =)

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  7. Muchas gracias por este artículo. Me ha encantado y lo he hecho mío, porque aparte del problema de la comida, soy de los que tienen que aprender a vivir con sus emociones -y mira que llevo años intentándolo-. Hemos de tener una charleta en la primera ocasión que surja. Muchos besos y un achuchón gordo.

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  8. Me ha encantado, felicidades Mirella y a ti Lucía por la iniciativa. Un beso

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  9. Me ha encantado el artículo! Muchas gracias por hacernos reflexionar sobre ello :) Comparto!

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  10. MENOS MAL que alguien se da cuenta. Llevo toda la vida diciéndolo.

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