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7 de marzo de 2016

ENTRE TECHOS Y LABERINTOS #DíadelaMujerTrabajadora. De Marc Casañas y Lucía

¡Suerte que nos señalan dónde está Marie Curie! Primera fila, tercera por la izquierda


 “Si una mujer entra a la política, cambia la mujer, si muchas mujeres entran a la política, cambia la política."
Michelle Bachelet

Ni en México ni en España se entiende que sea noticia que el año judicial se abra sin ninguna mujer  en la foto, dado que es la línea habitual en estos países y en muchos más. Noticia sería que hubiera alguna.

Y esa no-noticia se puede copiar-y-pegar para la mayoría de los ámbitos laborales, cambiando solo el nombre de la profesión. La cosa va de más mujeres a menos según nos desplazamos desde profesiones relacionadas con los cuidados y la educación infantil, que enfermería y magisterio no dejan de ser carreras de chicas, hacia profesiones relacionadas con la física y/o las matemáticas.

Cuando una sociedad se estructura desde una base condicionada por el género (mayoría de hombres en lugares de toma de decisiones), existe una posibilidad muy alta que sólo por sesgos inherentes e inconscientes ya no es que vayan a perjudicar al rol de la mujer, sino que plantearán incentivos para ascender en categoría laboral muy adaptados a sus propias necesidades por ser jueces y beneficiarios de esos requisitos.

Se mezcla el auge de la meritocracia como base medible por defecto del sistema, con la suposición tácita del rol femenino cuidador/maternal, y a ello le sumamos la elección forzada en muchas ocasiones de la tarea/trabajo a desempeñar por parte de las mujeres, y, en caso de que elija, esa elección no es libre porque lleva todas la cargas de género inclinando la balanza a unas dedicaciones concretas, amén de la infravaloración propia ("mis metas u objetivos no tienen mucho valor") sumada a la infravaloración social. Partiendo de esa casilla de salida, es difícil ganar la partida. De hecho, hasta es dificil que termine en tablas, y si lo hace será ya una victoria.

De la misma manera que en un pasado no muy lejano la psiquiatría estaba pensada, ideada y fomentada como herramienta de control de masas o como arma contra los insurgentes: véase el caso de Natalia Gorbanevskaya declarada loca por su rebeldía contra las imposiciones soviéticas;  hoy la educación, entendida como el conjunto de estímulos que forman a la persona a nivel social y no solo académico, tiene una base claramente disgregadora por género, incluso en aquellas sociedades en las que no es tan evidente.

Y como parte de la producción humana, la ciencia se resiente de ello. Se hace ciencia basada en datos no empíricos, con un aura falsa de “medicina basada en la evidencia”, que no resiste a un análisis filosófico si se le añade una visión feminista, como señala Maya J. Goldenberf en su trabajo On evidence and evidence-based medicine: Lessons from the philosophy of science donde podemos observar como la supuesta neutralidad científica se va al traste cuando acepta como ciertos y respaldados por la biología algunos roles o “instintos” con diferencias de género. Siendo especialmente llamativo es uso del “instinto maternal” para justificar mil y un condicionantes sobre la mujer.

Y lo hemos vivido en directo:

El verano pasado fui a un congreso de nutrición. De nutrición en plan “vanguardia”, novedades, enfoques modernos, muy paleo todo. No quisiera que pensarais que me refiero a uno de esos congresos rancios patrocinados por Kellog’s y Cocacola llenos de catedráticos de los típicos que cuando sales del despacho te dicen “cierra la puerta, guapa”. No, no. Estos iban de modernos, ya sabéis, de esos de “muy muy muy basado en la evidencia científica” (en la que me interesa, claro)
En ese congreso no hubo ni una sola ponente. Pero no solo eso, además soportamos conferencias en las que el orador se  dirigió una hora entera al sexo femenino con el apelativo de “las mamás”. Si, “las mamás”. Qué otra cosa pintamos en este mundo si no es asegurar la pervivencia de la especie. Otro sostuvo con total convicción que el techo de cristal no existe, que es que negociamos mal nuestros contratos. O hacemos malas elecciones laborales. Que somos lentas, vamos. Y usamos el patriarcado como excusa. Y joder, los convenció a todos/as.

Por lo visto, de todas las mujeres presentes entre el público, que yo diría que eran más del 50%, solo nos estresamos dos. Los cual es en verdad lo peor de todo. Porque a la segunda vez que se pronunció eso de  “las mamás” nos tendríamos que haber levantado en bloque y largarnos, después de quemarles la sala. Ah no, calla. Que hay que ser educada, amable y no-violenta, y no dar la nota. Que eso es de histéricas. Si lo hago yo. Si lo hacen ellos es de tener los cojones bien puestos. (Lucia)


La cosa es distinta: 



Y lo tenéis un poco más desarrollado aquí. Como dice el enlace, hemos cambiado de vocabulario pero no de ilusiones.

Qué existe una discriminación hacia la mujer en multitud de situaciones, no solo laborales, es un hecho que no nos vamos a rebajar a explicaros. Y frente a ello,  no siempre funciona la discriminación positiva: si todo lo demás no cambia a nivel sociocultural y siguen las resistencias estructurales y humanas a los incentivos "por la igualdad" porque se perciben como "incentivos para la mujer", ya que pocos hombres se acogen a ellos por el mantenimiento de su hegemonía.

Los avances necesitan de longitudinalidad dado que el cambio no necesita ser exclusivamente legal. Ese, de hecho, ya lo tenemos. Del mismo modo que una reforma educativa, si acertamos con ella…, puede tardar de 1 a 3 generaciones en ser efectiva; a golpe de mandato o subvenciones no cambias de la noche a la mañana las tendencias de elección de estudios o de la propia percepción de capacidades.

Una marca cognitiva tan fuerte y tan enquistada en abuelas y abuelos que lo transmitieron a sus hijas e hijos y éstas a los suyos, puede mantener el status quo sin realmente darse cuenta. Eso no lo eliminas radicalmente con 4 talleres de promoción del respeto y de la equidad de acceso a puestos de trabajo y de representación. Ni tampoco dejando claro a la sociedad que existe este sesgo. El tener conocimiento de éste o de cualquier otro, no evita su activación.

Aunque, como menciona en esta entrada, el problema puede ser que venga iniciado de antes: 
“[…] En el 2002 los investigadores estudiaron 3 grupos de estudiantes israelíes desde sexto curso hasta final de secundaria. A los estudiantes les entregaron 2 exámenes: 1 para ser corregido por un profesor externo (con los datos personales anonimizados) y otro para ser corregido por un profesor que conocía sus nombres.En matemáticas, las chicas superaron a los chicos en el examen anonimizado, pero el resultado fue al revés con los nombres al descubierto. El efecto no fue el mismo en otras asignaturas como inglés o ebreo. Los investigadores concluyeron que en matemáticas y en asignaturas más científicas, los profesores sobreestimaban la habilidad de los chicos e infraestimaban la de las chicas”.



Los sesgos nos afectan a todos/as independientemente de nuestro cociente intelectual y otras variables, lo explica muy bien Beatriz Sevilla aquí: los sesgos te afectan igual, no importa lo listo que seas (minuto 3:44). ¿ya tenéis claro que Beatriz Sevilla nos parece lo mejor en este tema? Aunque no os leáis el post, al menos ved un video suyo de 10 minutos, no seáis vagos:
video

Mujeres y ciencia. En el contexto científico, en el que en principio se valoran los hechos, los datos empíricos, el raciocinio, debería ser por definición el sector laboral más igualitario ¿no?

Decidnos tres científicas conocidas. Y aceptamos que una sea Marie Curie.
(Pregunta: en la 1927 Solvay Conference on Quantum Mechanics Physics, ¿la invitaron para hacer la comida, para limpiar o para las dos cosas?)

Decidnos los 3 mayores divulgadores de nutrición que se os ocurran. Ninguna mujer, ¿verdad? Más del 70% de los DN son mujeres, por cierto.

Decidnos 3 bloggers top de nutrición. Tic tac….

Decidnos 3 DN con amplia producción científica. No hace falta que sean españoles.

Ahora decidnos el nombre de la dietista que pasa consulta en la rebotica de la farmacia de vuestro pueblo (si, ya hemos puesto “la” dietista. Resignación, se llama)

No hay más preguntas, señoría.

Voy a generalizar, aviso. Pido de antemano disculpas al varón blanco hetero que se sienta agredido por ello. Perdón. Sé que muchos sois super majos y os quiero, pero es que estoy escribiendo un post encabronado y si aflojo pierde furia. Os hacéis cargo ¿no?
Me río de vuestra capacidad como científicos ¿Cómo puedo confiar en que sabéis mirar al mundo sin condicionantes previos cuando no podéis mirarme a mí sin ellos?
¿Cómo puedo confiar en vuestro criterio científico al valorar unos datos si os condiciona un nombre femenino en un curriculum? ¿Cómo respetaros profesionalmente cuando no os plantáis en bloque porque cobramos un 20% menos por el mismo trabajo?¿Por qué no echáis y condenáis al ostracismo a capullos como estos? ¿es que acaso no va con vosotros? ¿os viene bien tener menos competencia para publicar como investigadores principales simplemente porque por ser mujeres inspiramos menos credibilidad? Hombres que domináis el mundo científico. Hola. Vosotros lo estáis permitiendo. (Lucia)


Más sobre sesgos de género en medicina aquí. Y más sobre lo que puede suceder cuando priman valores científicos basados en una visión de la realidad muy limitada y “científica” aquí.

Ya han hablado otros como podéis leer. Más humanismo ¡pero con los dos sexos!.

Lo que es difícil ya no es intentar aproximarse al problema (que también), lo difícil es convivir con ello y notar que tu forma de divulgar para iniciar un debate es fácilmente intoxicable. Lo difícil es ver como muchas mujeres se erigen como portavoces del ¿movimiento? Dañándolo más que muchos críticos aférrimos a éste porque no hay nada peor que un mal defensor de algo que apoyas. No valen todos los "apoyos" en el activismo de cualquier tema. Los malos perjudican.
("Necesitamos aprender artes marciales y hacer pesas para poder ir solas por la calle"). Nop. Mala defensa de la autonomía de la mujer.

Lo difícil es que yo esté escribiendo estas palabras habiendo empezado sabiendo que nunca entenderé r-e-a-l-m-e-n-t-e la situación porque sé que la empatía está mal entendida. Puedo ponerme CON MI PROPIA VISIÓN en situaciones condicionales, pero NUNCA sabré cómo de acuciante es la presión que seguramente muchas veces habré potenciado, me habré mantenido neutral ante ella o habré facilitado. (Marc)



10 comentarios :

  1. Vaya, parece que la pequeña diferencia biológica de que el/la nacido/a , sea algo que la propia mujer crea,alimenta, gesta , acoge durante 9 meses y luego pare, no produce diferencia de apego o psicológica alguna en la relación con el /la infante , y eso es porque yo lo digo y punto , y claro si en todo el planeta se repite ese patrón/a , es porque ha sido impuesto ( y esto es porque yo lo valgo), ¿ porque será que la mayoría de las veces esos argumentos son de mujeres sin hijos? Me recuerda a los curas dando consejos sobre las relaciones maritales .Mucho sesgo veo en este artículo.

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    1. Pues ya siento joderte el prejuicio, pero esa parte, la ha escrito un hombre :P , mía es la experiencia en el congreso, no la parte de los instintos (si clickas los links, verás además, que te has colado con el "porque yo lo valgo"). Mola empezar el día dando zascas.

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    2. Es guay dar zascas cuando el tío machista viene aquí a soltar su rollo sin haberse leído el artículo entero ni los enlaces, porque se nota a la legua y sin gafas cuándo escribes tú y cuándo escribe Marc.

      Es estéril intentar convencer a un machista, eso también te lo digo.

      Mucho sesgo, sí. Lo que les cuesta a algunos ceder espacios de poder es proverbial.

      Idos a cagar.

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    3. Cuánto odio. Relax.

      Gabriel, en la literatura científica no veo indicios del "instinto materno". Y sí, si una mujer soltera y sin hijos hubiera aportado en su día pruebas empíricas de su falsación lo correcto hubiera sido leerlas sin estar sesgado por su fuente. ¿Por qué un cura no puede dar consejos sobre las relaciones maritales? Si a alguna pareja le sirven, ¡mejor para ellos! Igualmente para dar consejos no hacen falta datos duros. Para decir que existe un instinto en la mujer que la lleva irremediablemente a tener hijos y cuidarlos como cuidadora preferida en la elección dicotómica de la pareja estándar (porque supongo que asumes en tu post la heteronormatividad, si no es así perdona mis prejuicios) hacen falta una b-r-u-t-a-l-i-d-a-d de datos en mi opinión. No los he visto. Si los tienes los leeré.

      El artículo va sesgado (por mi parte y Lucía) hasta las trancas. No nos va el no-comprometernos.


      Un saludo y feliz día.

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    4. Ya tardaba el macho ibérico cabrío en hacer su aparición...

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    5. ¿Tú tienes hijos Vir? ¡pues te callas! Sólo si eres un tío puedes opinar con independencia de tu estado civil y tu descendencia. Faltaría más.

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  2. Me ha gustado mucho el artículo. Aunque encuentro más cabreado que el comentario que se define como cabreado, uno de más arriba, donde habla de que en ese congreso se refería a la totalidad las mujeres como las mamás. Es un congreso de nutrición, se supone que científico, creo que no tendría sentido llamar mamás a las que no lo fueran... aunque tampoco estuve. Lo de que no existe techo sí encuentro que es una declaración de una cierta ceguera. Un saludo.

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  3. No entiendo la relación entre sesgar datos y comprometerse. Creo que a la palabra sesgar aquí, ese lector le está dando un sentido de exponer verdades parciales como si fueran totales, no ser objetivo en definitiva. Si uno se compromete con algo, entiendo que no debería sesgar, porque sería como mentir.

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  4. Pues cuando decias que pensaramos en bloggers top de nutrición he pensado en ti primero Xd. (Y soy hombre, ojo)

    Hace falta más educación, muchos no ven un problema de genero real, mas allá del tema del sueldo (que aunque fuera el único ya sería lamentable x si solo). De todo, lo que mas me ha cabreado, es el que comentabas que en la charla decía que la culpa era de las mujeres por no negociar bien los contratos. Eso es una falacia de generalización en toda regla.Y una mentira como una casa. Yo estoy en ese congreso, escucho eso y me marcho. Ese tipo de comentarios no tienen cabida en un congreso que pretende ser científico. La realidad es que hay más mujeres en las unis que hombres (el derecho al acceso a una educación para todos, es un progreso que hemos conseguido "en algunos paises") y sin embargo, en puestos de resposabilidad hay menos mujeres ¿Xq? ahí lo dejo...

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  5. Soy una seguidora fiel de vuestro blog, leí este artículo en su momento y me encantó. Tanto, que he vuelto a releerlo varias veces y lo he recomendado otras tantas.
    El caso es que al releerlo hoy he caído en la cuenta de esta frase: "... el cambio no necesita ser exclusivamente legal. Ese, de hecho, ya lo tenemos."
    Eso es lo que yo pensaba también hasta conocí el trabajo de María Pazos (www.mariapazos.com). En su libro "Desiguales por ley (http://www.catarata.org/libro/mostrar/id/1006) habla de cómo ciertas leyes siguen favoreciendo la división hombres sustentadores / mujeres cuidadoras. Por ejemplo, unos permisos de paternidad y maternidad muy desiguales, desgravaciones por cónyuge a cargo, pensiones de viudedad, un régimen especial para los trabajadores domésticos (que son mujeres en su gran mayoría).
    Es decir, que el cambio legal se ha producido, eso es cierto, pero dejando pequeños detalles casi imperceptibles que siguen teniendo mucho peso.
    Y plantea que ciertos cambios legales podrían tener un efecto inmediato en la sociedad que de otro modo tardaríamos mucho más en conseguir. Por ejemplo, que los hombres tuvieran un permiso de paternidad igual de largo que el de maternidad supondría que la mujer se viera menos discriminada en el mundo laboral, que los hombres tuvieran la oportunidad de cuidar (solos) de sus hijos y que los niños y niñas vieran que hombres y mujeres cuidan igual.
    ¡Menudo rollo os he soltado! Un saludo y seguid explicando las cosas tan claritas! :)

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