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4 de septiembre de 2016

NUTRI-POLÍTICA, de Marc Casañas, con intento de traducción a lenguaje humano de Lucía.

Nutri-política. Término de invención propia inspirado por la bio-política de Michel Foucault: "La biopolítica de Foucault actúa como un aparato de control ejercido sobre la población como "todo" (o como una masa global)". Nos desviaremos una pizca porque donde él proponía que "Society must be defended" (la sociedad debe ser defendida) nosotros decimos "Society must not be atacked" (la sociedad no debe ser atacada). Aunque este punto acepta debates infinitos.

En el campo de la nutrición, cuando quieres informarte de como esta el patio a nivel de población general y que mensaje se está transmitiendo en los medios mayoritarios como programas de televisión, campañas de publicidad refrescantes… te das cuenta de que las fuentes no-científicas infravaloran o directamente no informan de los efectos que este mensaje y esta publicidad (encubierta o no) puede tener tanto en personas adultas como en  niños/as.

Estas situaciones son reiterativas, y la mayoría de las veces su publicación tiene como objetivo alterar los hábitos (tanto alimentarios como de vida) de su público, y con el paso del tiempo, retrospectivamente,  podemos observar que la mejora de la salud de la población no era un objetivo importante en su comunicación. Lo vemos en ejemplos como estigmatizar a los españoles por no saber algo que el mismo artículo contextualiza mal con el adjetivo “equilibrada”, que lo que se salga de lo predicado es una dieta radical, el inamovible pan en la mesa de nuestro país y el azúcar como “elemento básico en la dieta”…
  
A veces parece que las organizaciones sin ánimo de lucro (OMS-ONU) solo pueden tener intereses "a favor de nuestra salud" (signifique lo que signifique "salud") pero tanto pueden excederse en su función como pasarse de frenada. Un buen ejemplo lo tenemos en la comunicación nefasta que se hizo con el tema carne procesada y el cáncer de colon; donde la gente reducía su incertidumbre escuchando a quien daba un mensaje fácil, tranquilizador y que se ajustaba a lo que querían oír, aunque fuera falso e irresponsable. También hubo quien se quedó corto (amenazas del gobierno de EEUU y empresas alarmadas porque sus productos se iban a vender menos). La influencia gubernamental no solo puede amenazar a estas organizaciones, sino que ejerce campañas como la de los "lácteos insustituibles" (en España por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente).

Otro ejemplo: los 0'8g/kg de proteína como mínimo recomendado (IOM), que ha sido criticado hasta el hartazgo tanto por el método usado en la recomendación (balance de nitrógeno) como por los miedos infundados sobre posibles efectos secundarios de dietas con un contenido más alto de proteína/día.

Sí hay ratios pero no en la comida: 0% de hábito tabáquico, 0% sedentarismo, 100% sol...
Desde ese análisis, siempre ha sido molesta la nutrición desde el punto de vista evolutivo por tener "esencia" propia y confiar menos en los “consensos epidemiológicos recientes”. Muchas veces en charlas/conferencias/congresos se pueden ver hasta ideas colonialistas (minuto 1:36:30, turno de preguntas):
"-Nos han enseñado en la universidad el porcentaje 55 tal y luego has dicho que por ejemplo los esquimales no cumplen esos porcentajes
-Aitor Sánchez: Ni nadie de los de aquí

- Vale... yo lo que quiero decir es puede ser que no lo cumplan, sobreviven, pero la duda es que si lo cumpliesen podría ser mejor su salud"

¿El tema es si mejorarían los esquimales con dieta mediterránea 55-15-30? ¿Implantada mediante organizaciones autodenominadas "expertas" a base de nutri-política por un embudo? Aunque el resultado fuese de una reducción de la mortalidad total (la medida más "dura" en ensayos clínicos), ¿alguien que nos está leyendo pasaría a comer aleta de delfín o cerebro de rinoceronte por aumentar 3 meses más de vida? 

Si la respuesta es "no" o "depende", ¿por qué no vemos tantas dificultades en ir a "invadir" el plato de los esquimales? ¿Por qué nuestro 55-15-30 tienen que ser mejor que sus focas y raíces? ¿Si en Asia del Sur tuviesen menos diarrea y lo único que cambiara respecto a nuestra dieta fuese su consumo de mangos, los exportamos y nos hinchamos a ellos y ya está? ¿O va a ser que la salud es (entre muchas cosas) biopsicosocial y lo que se ingiere en poblaciones "Blue Zone" casi siempre es local y de temporada Y SIN MIRAR LOS MALDITOS RATIOS?

Yo no aplicaría la dieta vegetariana/vegana a mis hijos/as si los tuviera, pero veo una insensatez impedirlo por decreto. Sería la nutri-política más extrema: desincentivar con castigo penal. 
Si acaso estuviésemos obligados a legislar de esa forma, podríamos multar con cientos de €/día e ir subiendo de forma exponencial hasta que la figura del Dietista-Nutricionista y del técnico Superior en Diétetica estuviesen en el Sistema Nacional de Salud para así no obligar a los padres que quisieran "estar bien asesorados" a pagar por ello. 

La nutri-política más “disimulada” sería de este tipo:
Semergen recibe más de 50.000 euros de Coca Cola en su 37° Congreso
En el programa científico se puede leer "Adecuación de la ingesta y el gasto energético, nuevo enfoque en salud". Esto no es nuevo. Se ataca al consumo típico de una región con políticas de distorsión cognitivas para reducir el margen de escepticismo frente a comidas "universales" que te suenen tanto en Londres como en McAllen, Texas (Mc es el chiste). Si equilibras tu ingesta calórica su origen es indiferente y si consumes más que gastas tienes que gastar más o consumir menos (de lo que sea). La "Nutrición basada en el lobby" es posible gracias a la ausencia de políticas de salud pública con autonomía y fuerza. En términos prestados del libro "Why nations fail" podríamos decir que se mantienen los "círculos viciosos" de la nutri-política y no permiten crear "círculos virtuosos".

En EEUU se consideró "porción de pizza" como verdura en los comedores escolares. Podemos esperarnos cualquier cosa. 

Gracias a esta estrategia se han creado cosas tan bizarras como un sistema 5-star de puntuación de alimentos en muchos supermercados donde un bollo o una tortita de arroz supera a casi cualquier fruto seco o a los arándanos y que se describe como “[…] una clara oportunidad para la industria de asistir en el derribo de la epidemia de obesidad”. ¿Seguro? ¿Si es así, por qué los productos alimentarios más relacionados con la epidemia de obesidad salen bien puntuados, a veces hasta con el máximo valor? se ha aumentado una barbaridad en seguridad alimentaria y eso es indiscutible. Pero, ¿ y la calidad?

No podemos decir mucho de estas prácticas interesadas, cuando ciertas asociaciones médicas, como la Asociación Española de Pediatría, re-interpretan su código deontológico para seguir prestando su aval a las galletas de dinosaurio, las Tosta Rica y los cereales azucarados.

Habiendo visto a los organismos internacionales  con competencias en alimentación junto con los Estados (con iniciativas propias o como fuerzas de presión) como primer poder y las organizaciones científicas como segundo poder, toca el turno del tercer actor de la nutri-política: el profesional sanitario que intenta dirigir al paciente basándose en unos conocimientos anacrónicos, heredados de la universidad y donde tiene que interesarse en actualizarse antes incluso de acabar la carrera si no quiere hacer el gamba una y otra vez. Si ya está estigmatizada la obesidad, imagínense ser vegano/a y obeso/a.

Y con esto llegamos al cuarto poder: la prensa. Donde se recoge tanto la publicidad disfrazada como las noticias de tipo "personas veganas que mueren al subir al Everest" (sin que salte ningún científico con lo de correlación y causalidad por cierto) o (publi) reportajes sobre la última dieta recomendada en Beverly Hills.

A la nutri-política se le suman cosas aberrantes en el ámbito sanitario, como documentos sobre el tratamiento en diabetes gestacional en los que la referencia a la dieta es de menos de 10 palabras "instauramos una dieta de 1.800 kcal repartida en 5 tomas". Pero oye, no hacen falta nutricionistas en el SNS.

Aunque no sabemos realmente qué es salud, siempre habrá quien ofrecerá "consejos nutricionales para su salud" o cualquier Estado / comité científico tendrá "recomendaciones generales" (aunque insistirá en que se tiene que hacer siempre un tratamiento individualizado y personalizado, asistiendo en menos de 3 líneas a una incoherencia lógica de libro). Aparte, ¿qué nutrición personalizada? ¿Una que quizás sea impracticable en el Sistema Nacional de Salud?. 

Sean drogas (Estado / organizaciones internacionales), sean alimentos (asociaciones científicas), sean campañas de mal-llamadas prevención (sistema / personal sanitario), sean entradas de "disease-mongering" (medios de información); el asunto siempre es el control

Para la política ya sabéis cuál es la respuesta. Para la nutri-política lo mismo.


3 comentarios :

  1. Ma ra vi llo sa publicación!!! Me ha gustado mucho mucho!! Gracias. Comparto por mis redes>!

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    1. Creo que no te has fijado en que la autora de este post no soy yo. Es Marc. Yo, por otro lado, no hablo de lo que hago o haría en mi vida, en general. Así que lo que comerían mis futuros hijos, no es asunto de nadie.

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