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6 de mayo de 2018

MI DIETA YA NO COJEA, la anti-reseña



Yo el libro no me lo he leído. Quiero decir así en serio, todas las páginas y eso.

Sí, ojeé el PDF hace meses y algún trozo que me llamaba más la atención si me lo leí, lo de los valores me lo leí. Por si acaso. 

Y las recetas, para criticar. Lo de las galletas está todo mal y desde aquí quiero hacer público que no tengo nada que ver con ello. Mejor haced los patés.

Es cierto que a mi esta moda de hacer libros para adultos llenos de muñequitos, verduras sonrientes, letras en otro color, títulos y resaltados, me parece innecesaria. ¿En serio ya no somos capaces de leer un libro normal? ¿tan masticado lo necesitáis? ¿tanto os cuesta fijar la atención sin un brócoli saltarín? Qué no sé, igual a los millenials de tercera generación lo de que lean sin más ya no se les puede pedir, pero a mi me sobra, me cansa ese formato. Es más, me da la impresión de que subestima mi capacidad intelectual como lectora, no tengo 7 años. Aunque yo soy una rancia, tampoco lo vamos a descubrir ahora.

Pero el motivo por el que no me lo he leído del todo no es ese. Es porque con ver el índice, ya sé lo que ha escrito. Pero sí, en algún momento me lo leeré como corresponde, que alguien se lo tiene que criticar con fundamento. Y no protestes, tío, que tú no te lees ni mis posts si no te obligo, que son 5 minutos. Yo al menos me veo las Tedx.

El libro es guay. Lo explica todo tan bien como siempre, tan didáctico como siempre, tan impecable, tan bien argumentado y con tanta lógica como siempre. Ninguna sorpresa ahí. Incluso mete palabros y expresiones así creativos como “dietarquía” y “burbuja de salud”, que de marketing nos da a todos con cucharita, el niño. Aunque yo lo mire torcido y le de unfollow porque no lo soporto en instagram. 

Pero eso no significa que vaya a consentir que le hagáis de menos, o que se insinúe que tiene éxito porque tiene muchos followers. Lo primero, a ver si os creéis que los followers se los regalan, y lo segundo, si tan fácil es, a ver vosotros como lo hacéis. Me refiero a ver como hacéis lo de no tener un solo trabajo criticable en siete años de exposición y escrutinio máximo, ni una salida de tono, ni una metida de pata que no sea anecdótica. A ver también como escribís un libro y agotáis edición tras edición y llenáis sala tras sala, a ver como dais una charla tras otra y encandiláis a todo el público sin excepción, a ver como sacáis adelante varios artículos al mes en medios nacionales y cuatro programas de radio, co-dirigís una empresa que da de comer a más de 10 personas, más lo que surja (y ya os digo yo que "lo que surge" es mucho). Y ya si eso, luego venís y hablamos de los followers y de escribir tweets.

Pero vuelvo al libro, que el post iba de eso: el libro va a llegar a muchísima gente (a juzgar por las ventas, ha llegado ya), va a cambiar muchos hábitos y va a mejorar muchas cestas de la compra. Y no gracias a los dibujitos, que ya sé que venden y ya sé que yo no soy el target. Pero sí sé que le quitas toda la parafernalia y sigues teniendo un libro de diez, y útil y bien hilado como pocos (o como ninguno). Y que va más allá que libros pretendidamente más serios o más técnicos. A la población general, le va a salvar la vida, y a los profesionales os va a enseñar cómo se transmiten los mensajes y cuales son los importantes. Y como se puede unir política, ética personal y divulgación coherente de salud pública. Vamos, lo que lleva años haciendo. Y no, a eso no se le llama "divulgar ideología", se le llama tener criterio y conciencia. Cosa que no le debería faltar a ningún científico, pero mucho menos a quien da mensajes de salud a una población. Pretender desligar eso de la política y de la ética, dice muy poco de todos los que no sois capaces de ver un panorama global y poner los datos sobre el mundo real para adaptar y priorizar los mensajes. Haceos así, que tenéis un poco de resquemor.

Y estaréis pensando, ¿qué está inventando esta si no se lo ha leído? No me hace falta, porque yo me reconozco en el discurso de Aitor, porque aunque tenemos estilos muy diferentes, tenemos ideas muy parecidas. Creo que nunca discrepamos en temas divulgativos y/o de nutri (a veces sí en la forma, pero nunca en el mensaje), siempre somos capaces de seguir el discurso del otro y de hilar a la vez. No hay nadie con quien yo esté más de acuerdo profesionalmente que con él y realmente no me hace falta leer con detalle lo que ha puesto, porque lo sé, y lo firmo a ciegas. Puedo recomendar sus textos y su trabajo, como si fueran míos.

Tampoco penséis que somos tan cuquis para todo. Como bien saben los que nos rodean, nos peleamos con cierta frecuencia. Cómo una vez al día, aprox. Y contra todo pronóstico, las vamos sorteando todas. No sé por qué no estamos aconsejando a la ONU sobre como solucionar conflictos internacionales. Desde aquí le mando un abrazo a la persona que más se come las consecuencias de ello, sin tener nada que ver, y aún así creo que no me odia (todavía).

La cosa funciona más o menos así:
Yo cumplo los plazos sobrada, él prepara las ponencias la hora anterior. Yo gestiono bien las movidas que tenemos, él les da la visibilidad y el potencial de crecimiento. Yo escribo bien, él habla mejor. Yo soy realista, él hace el cuento de la lechera. Yo me meto en todo tipo de líos, él me saca, o me para las hostias. Yo hago cosas, él hace que se vean en sitios mejores (y se cree que no lo sé :P). Yo aviso, él se estampa. Yo hago luciasplaining, él se fija en la gramática. Yo deseo cosas, él las consigue.

En septiembre de 2016, le escribí sobre el otro libro, como excusa para darle las gracias por muchas cosas (muchas más de las que se pueden publicar en un blog). Hoy tendría que ampliar tanto la lista que el post no se lo leería nadie, porque la peña ya no se concentra para leer diez líneas seguidas (por eso hay que hacerles los libros  como si fueran lelos). Gracias, Aitor,  por todas las “cosas bien”, que sabes que las tengo todas apuntadas, para cuando hacen falta.

Dices por ahí al final del cómic este que te has marcado que el universo de Mi Dieta Cojea no sería lo mismo sin mí.

La nutrición en España no sería lo mismo sin ti, la divulgación en salud no sería lo mismo sin ti y desde luego mis días no serían lo mismo sin ti. 

Vamos a por el tercero 😉. Y a por todo lo demás.





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