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7 de julio de 2018

DE INFLUENCERS, GALLETAS Y COMO FUNCIONA EL MUNDO



Hoy ha sido el día de la polémica en instragram porque Aitor ha criticado que las influencers y algunos famosos anuncien galletas, y por lo visto se ha liado parda. No me sé muy bien como ha ido todo porque no leo instagram, a mi lo que me gusta es twitter. Pero creo que estamos enfocando mal todo este tema.

Como es una cuestión controvertida, y con el fin de evitarme ataques personales, que nos conocemos, voy a empezar por declarar lo que yo hago y así nos evitamos especulaciones y el rollo del "y tu más" o "y tu también". No, "yo también" no. Yo nunca os he vendido mierda por dinero, y Aitor tampoco. Por ir dejando las cosas claras.



  • En primer lugar, DQC tiene publicada su política de publicidad desde hace años, incluyendo el blog y las RRSS. Nunca se ha hecho una excepción a esa política por elevada que fuera la suma en juego.
  • Yo no vivo ni del blog, ni de las RRSS. Creo que los que me siguen tienen muy bien identificadas mis fuentes de ingresos ya que son bastante obvias, y las declaro además al inicio de cada charla y/o formación que doy, pero no me importa repetirlo: 
    • Vivo básicamente de lo que escribo (los libros y lo que escribo para otros medios o portales). Mis artículos son siempre libres y no pasan censura en su contenido. En los portales en los que pueden sufrir alguna edición por temas de SEO sobretodo, se me consultan esas modificaciones. Sin esas premisas, no acepto las ofertas. Cuando ha habido alguna discrepancia en algún artículo he preferido no publicarlo.
    • También vivo de ser co-propietaria y co-gestora del Centro de Nutrición Aleris.
    • Varias de las charlas que doy, son sin cobrar, cuando son para eventos que tengan que ver con el veganismo porque es mi forma de activismo político. Pero otras sí las cobro, las que no se enmarcan en ese contexto o si lo hacen son en eventos con ánimo de lucro o de empresas privadas. Aunque en mi caso, no hago muchas charlas y no es gran cosa lo que gano con eso.
    • También cobro cuando doy formación, pero de nuevo, esa no es ni de lejos mi principal fuente de ingresos.
    • Hago algunos trabajos relacionados con mi formación en hostelería y mi experiencia en cocina.
    • Monetizo este blog, podéis ver publicidad en su barra lateral (ahora mismo de Cerezas del Jerte y del Schär Institute, además de la Ads de google, en la que tengo capadas un montón de temáticas aunque a veces algo se me cuela). Toda ella cumple con mi política de publicidad y rechazo la mayoría de propuestas. También tiene esa barra lateral zonas de publicidad solidaria para proyectos que quiero promover de manera gratuita. Y para mis propias movidas, obvio.
    • Cuando he hecho algo monetizado en RRSS (poquísimas cosas y las tenéis linkeadas en la Política de Publicidad) se ha señalado claramente y nunca se ha pactado el contenido, ya que en caso de que me lo pidan, no acepto la colaboración.
Con esto os podéis hacer una idea, de que si tuviera que vivir de monetizar este blog o mis RRSS, con la política actual, me moriría de hambre. Básicamente el grueso de mis ingresos vienen de los dos primeros puntos de la lista anterior, sólo con eso, me da para vivir. Lo que me deja mucho margen para ponerme estupenda con el resto de cosas. 

Tendría que aflojar mucho y empezar a aceptar gran parte de lo que ahora alegremente rechazo si tuviera que vivir de mi blog o mis RRSS. Otro día hablamos si queréis del sesgo de género en las propuestas de colaboraciones y de quien coño contrata a la gente de marketing que se dirige a mi para proponerme acciones con cooperativas ganaderas, conservas de pescado, productos de Nestlé o Danone, o promoción de la carne de lechón. Sí, son todas ciertas. 

Y creo que también queda claro, que con menos escrúpulos, podría aumentar bastante mis ingresos. Esto para que nos ahorremos también los comentarios de "tienes envidia porque a ti no te ha llamado Fontaneda para que le anuncies las galletas". Pues mira, igual sí me ha llamado, pero para el caso, es irrelevante.

Soy consciente además, de que mi blog y mis RRSS me dan ingresos indirectos, es decir, si yo no tuviera estas plataformas probablemente me saldrían menos trabajos de los de escribir, menos charlas o nunca me habrían ofrecido contratos editoriales. 

Y hasta aquí las explicaciones para sentar la base de lo quiero decir. Ahora vamos a meternos en la mierda:


INFLUENCERS, COMIDA BASURA, PRODUCTOS BASURA, IDEAS BASURA


Bueno, a partir de aquí me voy a liar a hostias, así que espero que lo anterior sirva de disclaimer para dar a entender que no creo que toda colaboración publicitaria esté mal, y que se pueden hacer colaboraciones lícitas. Evidentemente mi concepto de "colaboraciones lícitas" es mío y es bastante restrictivo, y no tenéis porque compartirlo.

La publicidad poco ética no sólo pasa con la comida basura, pasa con otros temas:

Tenemos a influencers que justifican el precio caro de su marca de ropa "porque está hecha en España", cosa que aplaudo, mientras el 90% de su aporte en youtube e instagram se basa en recomendar y promover la compra de ropa de marcas low cost, fundamentalmente de Inditex y Primark que llevan un Made in Bangladesh, o Vietnam, o China en casi la totalidad de sus etiquetas.  Premio a la coherencia aquí.

No sólo pasa con la comida basura, pasa cuando una influencer de moda y belleza se aprovecha de su fama para dedicarse de repente a mejorar el aura por skype. Si no sabéis de que hablo, ved el video de la Gata de Schrödinguer que os lo explica.

No sólo pasa con la comida basura, también pasa cuando influencers de ¿estilo de vida? llenan su canal de pseudo consejos de alimentación que más sesgados por intereses económicos, imposible.

No sólo pasa con la comida basura, también pasa cuando esas mismas influencers viven explícitamente de exponer a sus hijos, sin que se les conozca otro mérito en la vida. ¿Dónde están en estos casos todos los fanáticos de la frase "no se lo impongas, deja que elija cuando sea mayor" que les encanta espetar a las familias vegetarianas? pregunto.

No sólo pasa con la comida basura, también pasa con las que ganan buena imagen defendiendo la diversidad corporal de las mujeres, pero luego en sus marcas de ropa no se pasa de la talla L y todas sus modelos son más que normativas. Que aquí somos muy empoderantes mientras las feas no me estropeen a mi el chiringuito.

Muchas de esas influencers hacen todas o varias de estas cosas a la vez en sus redes sociales. Dan un contenido que a una parte de la sociedad le interesa consumir. A mi me puede parecer patético y poco ético, pero oye... está claro que soy una minoría. Y tampoco está en mi mano hacer nada. Está en la vuestra. Como cuando vais al super y elegís que modelo de producción queréis apoyar y cual no.

Y si, fomentar el consumo de comida basura es una puta mierda, ya se quejó Juan Llorca con toda la razón. Pero en este caso, es lo de menos. Aunque a los nutris, por motivos obvios, sea lo que más nos llama la atención.

Todo no vale en redes sociales. No vale dar cualquier mensaje y aludir a la libertad de expresión, no vale usar a tus hijos porque es legal (pero no ético), no vale promover cualquier producto si el cheque tiene ceros suficientes porque "es tu trabajo". 

Es igual de nocivo promover el consumo de galletas que el de ropa fabricada en condiciones deplorables, que el concepto de belleza basado en comprar maquillaje, que el mero consumismo sin más, de hecho. Lo jodido es el modelo, lo jodido es que este tipo de contenido atraiga literalmente a millones de seguidores y haga de oro a esa gente, pero también a las marcas.

El problema es el modelo global que estamos consolidando, no las galletas.

También se puede tener una postura no-consumista de este tipo de cuentas y de contenidos, y se puede abogar por una divulgación de calidad, cada uno en su campo. Es decir, no las veíais, no las sigáis, no les deis clicks.

Las influencers de moda, podrían presionar desde sus ventanas al mundo que tanto gustan a las marcas, para pedirles mejores condiciones y menos uso del trabajo esclavo en Asia.

Las de estilo de vida, podrían promover salud y alimentos locales y de temporada, y apoyo a los agricultores de su zona y a marcas con compromisos éticos reales.

Las de maternidad y crianza, pedir escuela pública de calidad y leyes de conciliación real.

Las de belleza, reclamar y quejarse del canon establecido y pisotearlo en pos de una mujer bella por sus actos y sus valores, no por su talla y lo elaborado de su maquillaje.



El único problema es que reclamar todo eso, NO DA DINERO, y eso es lo único que importa y que hace que valga todo. Y eso es lo cutre, no las Fontaneda.


Cierro con otro disclaimer: los que me vais a decir "Oye porqué no te centras en hablar de nutrición y dejas de meterte en otros temas", os contesto ya y esto que dejamos adelantado: "Porque no me da la gana, porque el blog y la RRSS de DQC son mías y las uso como quiero, y si te molesta que en ellas se hable de política, de independentismo, de feminismo, de temas animalistas o de cualquier cosa que me apetezca, o no te gusta mi tono o mis formas o mi cara, ahí tienes la puert.. digo el unfollow".


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